miércoles, 10 de marzo de 2010

Desaperecida

Hace unos días, por medio de Facebook y en efecto Dominó, mucha gente se enteró que una chava y un chavo habian desaperecido el 3 de marzo de 2010. Esta chava antes iba en mi escuela, unos dos años arriba y yo unicamente la conocía de vista.

La familia de cancún de la chava, su familia de monterrey y por algunos en el df hicieron correr la voz, con carteles por la uni donde asistia (según me informó una amiga del df) y con la poderosa herramienta que es internet, habiendo 2 grupos de Facebook para buscarla. El primero llegó a 4000 y el segundo a 1500.

Yo la verdad, sí me preocupé mucho, porque nunca había experimentado un caso así, me impactó aunque no conocía en verdad. Yo por mi parte, le pasé la información a mi amiga del df. Me imagino que ha de ser terriblemente angustiante para la familia.

Luego, hoy me entero que ya aparecieron, estuvieron 1 semana desaperecidos y surgieron chismes que sí se había ido de parranda, que sí la habían secuestrado. Pero en fín, en el segundo grupo de Facebook, esta chava escribe:

Familia, amigos, todos aquellos que se preocuparon por mí sin siquiera conocerme:
Mucho se ha dicho sobre lo ocurrido, que me fui de fiesta, que me secuestraron, pero la verdad es que el día 3 de marzo del presente año, decidí huir; escapar de todo lo que me atormentaba. Problemas que me persiguen, traté de escapar de ellos. No supe manejar mi situación, me sentía sola cuando en verdad era amistad y amor lo que me rodeaba.
Sé que es muy difícil me comprendan, pero entiendo lo que sintieron y sufrieron por nuestra ausencia. Sé que a todos decepcioné. Amigos de los que hace tiempo no sabía nada hicieron su mejor esfuerzo por encontrarme. Personas que jamás habían oído mi nombre se unieron a la causa de mi familia por saber en dónde estaba.
Sé que no fue fácil para nadie pero, les pido, créanme, tampoco lo fue para mí. No hablo por Rubén —aunque sé que él tampoco la pasó nada bien— ni me justifico, sólo intento explicarles las acciones de irresponsabilidad y desconfianza a las que llegué.
Agradezco con todo mi corazón y persona el apoyo que le brindaron a mi familia, estoy en deuda con todos ustedes y me avergüenza sobremanera lo que hice. La vida continúa y créanme, pondré todo mi esfuerzo para ser una persona renovada, pues ahora sé que nunca he estado sola

En cierto sentido, siento cierta empatía porque yo, y estoy seguro que todos nos hemos sentido así. Creo que merecemos segundas oportunidades y creo que en verdad esta experiencia le ha hecho cambiar para mejor.

2 comentarios:

  1. Pues sí, es verdad, creo que muchos nos hemos sentido así, aunque yo solo recuerdo una vez en la que me plantee dejarlo todo para empezar de nuevo.

    Un abrazo,

    Josep

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  2. ¡¡Bendito!! Al menos no tuvimos pérdidas que lamentar.

    Si de esto, el mundo aprendió una lección, creo que es ganancia :)

    Saludos, abrazos y besos desde Puebla ;)

    --Arminius, Advocatus Insanitatis.

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