viernes, 12 de diciembre de 2014

Frente al espejo

Me enteré que lo que escribí la vez pasada se parece mucho, si no es que es, alguna especie de despersonalización, pero creo que hasta cierto punto normal que suceda en la mayoría de las personas. 
Y bueno retomando líneas de pensamientos que surgen de tanto en tanto. Ubican esa sensación de cuando ves fotos viejas y piensas "era un bebé, y que raro me veía, definitivamente ahora estoy mejor" como cuando tienes 18 años y ves fotos de cuando tenías 15 o 16, pero luego experimentas lo mismo cuando tienes 20 y ves fotos de cuanto tenías 18, y así sucesivamente. Por ejemplo, me gusta como me veo ahorita y siento que ya no me veo tan niño que cuando tenía 18, y está cool, pero me pongo a pensar en que me momento uno deja de sentirse bien con su imagen actual y empieza a añorar como se veía antes. Obviamente me estoy adelantando 40 años, pero es algo cuestionable, si no tuvieramos fotos para recordar como eramos, el impacto sería lo mismo, o la transición sería tal que no lo sentiríamos. 

No me sale barba, así que no hay cambios dramáticos entre mis 16-22 años que tengo, pero últimamente cuando me veo al espejo si me siento más grande, es una sensación nueva, y es que apenas me estoy dando cuenta, que mi experiencia universitaria está terminando, y aunque me falte como 2 años para titularme, ya realmente son mis últimos momentos con vida escolar y seré arrojado al mundo laboral, mal pagado y como interno, pero al mundo real. Es como, DETENGANSE, en qué momento ya pasaron cuatro años y medio. 

sábado, 6 de diciembre de 2014

Ser consciente de uno mismo

No sé si a veces les pasa que andan por sus vidas, haciendo lo usual, trabajando, comiendo, viendo la tele, tomandose selfies que sé yo, y de repente les llega una sensación extraña en el que observan a su alrededor y son muy conscientes de su existencia?

Pues eso me pasó ayer, particularmente mientras esperaba una clase y por falta de espacio me senté un poco lejos de mis amigos mientras leía unas copias para el tema de ese día, y de repente, volté a mi alrededor y me puse a pensar que como es que llegamos a familiarizarnos con el mismo tipo de personas, lugares y lo damos por sentado.

Me explico, siempre que llego a un lugar nuevo, con nuevas personas, nuevos espacios físicos, la sensación que a mucho nos pasa creo, es inconfundible. Sobre todo en los primeros días de clases, por decir un ejemplo, todos son unos desconocidos, confundes caras y nombres, y las primeras interacciones sociales son un poco awkward. Recuerdo las primeras personas con las que hablé, en particular un amigo, que buscando el mismo salón nos conocimos, a un amigo me tocó estar a lado de el en un examen y hablandonos muy seriamente sin saber que luego seriamos muy buenos amigos. La desorientación en un nuevo lugar, hasta que ya después de 4 años, fluyes por cualquier lado sin pensarlo dos veces. Pasa en la primaria, secundaria, prepa, universidad, casas de amigos, en nuevos grupos sociales. En una sensación rara, porque nunca sabes exactamente cuando desaparece, progresivamente se desvanece.

De vez en cuando me gusta reflexionar sobre estos momentos y ser consciente de como nos sentimos, hacia donde vamos, no fue hasta ayer, cuando caí en la cuenta de lo rápido que ya es diciembre, de lo absurdamente rápido que pasó octubre y noviembre. 

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